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¿Qué necesito para crear la página web de mi empresa?

No necesitas saber de tecnología. Necesitas tener listas seis cosas. Esta es la lista con la que arranco todos mis proyectos, en el orden en que hace falta.

·5 min de lectura·Alexander Arismendi·Antes de contratar

Casi todos los que me escriben empiezan pidiendo disculpas por no saber de tecnología. No hace falta. De la parte técnica me encargo yo; de lo que hay que decir, no puedo encargarme solo.

Esta es la lista con la que arranco todos mis proyectos, en el orden en que hace falta. Si la tienes lista, el proyecto sale en el plazo prometido. Si no, se estira — y casi nunca por culpa del código.

1. Un dominio, a tu nombre

El dominio es la dirección: tuempresa.com. Se paga una vez al año a un registrador.

Tres reglas que valen más que cualquier consejo de branding:

  • Que quede con tu correo y tu tarjeta. No con los del diseñador, no con los del sobrino que sabe de computadores. Tuyo.
  • Corto y fácil de dictar por teléfono. Si tienes que deletrearlo dos veces, es muy largo.
  • Sin guiones ni números. Se pierden al escribirlo y al decirlo.

He visto negocios que no pueden mover su sitio porque el dominio está a nombre de alguien con quien ya no hablan. Es un problema evitable que cuesta muchísimo resolver después.

2. Un hosting

Es el servidor donde vive el sitio. También anual, también a tu nombre.

No hace falta que investigues cuál: dime a qué le vas a apuntar y te digo qué tipo de plan te sirve. Si quieres ir adelantando, el que recomiendo es Hostinger (enlace de referido: te descuentan un 20% de tu primer plan y a mí me reconocen una comisión). Lo que sí importa es que el acceso quede en tus manos. El día que quieras cambiar de proveedor, o de diseñador, tienes que poder hacerlo sin pedir permiso.

3. Tu logo, en buena calidad

Buena calidad no es “el que está en el Facebook”. Es el archivo original, en vectores si existe: .ai, .eps, .svg o un .pdf editable.

Si solo tienes un JPG de baja resolución con fondo blanco, dilo de una. Se puede redibujar, pero es trabajo aparte y mejor saberlo al principio que el día antes de publicar.

Si no tienes logo, tampoco es un obstáculo insalvable — pero decide eso antes de empezar, no a mitad del proyecto.

4. Los textos

Aquí es donde se traban los proyectos. No en el diseño, no en la programación: en los textos.

No tienen que estar bonitos ni bien redactados. Tienen que existir y ser verdad. Yo puedo pulirlos; no puedo inventarme a qué te dedicas.

Lo mínimo, por sección:

  • Quiénes son. Dos párrafos. Desde cuándo, qué hacen, dónde.
  • Qué venden. Cada servicio o línea de producto con una explicación de tres o cuatro líneas. En el idioma de tu cliente, no en el de tu gremio.
  • Por qué tú. Qué haces distinto de los otros tres que el cliente está mirando al mismo tiempo. Esta es la más difícil y la más importante.
  • Cómo te contactan. Teléfono, WhatsApp, correo, dirección, horario.

Un atajo que funciona: grábate un audio explicándole tu negocio a alguien que no lo conoce. Eso, transcrito, suele ser mejor texto que lo que sale de intentar “escribir para la web”.

5. Fotos propias

Las fotos de banco de imágenes se notan, y lo que comunican es “esto podría ser cualquier empresa”. Lo que necesitas es lo contrario.

Con el celular alcanza si respetas tres cosas: luz de día, cámara horizontal y el lente limpio. Sirve todo lo que sea real:

  • El equipo trabajando.
  • El local, la bodega, el taller.
  • Los productos, bien iluminados y sobre fondo neutro.
  • Tú. Sobre todo si el negocio eres tú.

En una tienda online las fotos de producto no son un adorno: son el 70% de la decisión de compra. Ahí sí vale la pena invertir.

6. Saber qué quieres que pase

Esta no es una entrega de archivos, pero es la que decide si el sitio funciona.

Una página web tiene una acción principal. Puede ser que te escriban por WhatsApp, que llenen un formulario, que llamen, que compren o que agenden. Una. Si intentas las cinco al tiempo, no consigues ninguna.

Ejemplos del portafolio: Ergovida tenía una sola meta —que los encontraran y pudieran agendar— y todo el sitio se construyó alrededor de eso. Servicas necesitaba que el cliente conociera la tarifa antes de escribir, así que lo central terminó siendo una calculadora.

Piensa cuál es la tuya antes de la primera reunión. Es la pregunta que más cambia el resultado.

Lo que no necesitas

Para bajarle peso a la lista, esto no tienes que resolverlo tú:

  • Elegir la plataforma (WordPress, Shopify, a medida). Eso sale del proyecto.
  • Entender de SEO. Va incluido en el trabajo técnico.
  • Tener un manual de marca. Ayuda, pero se puede trabajar sin él.
  • Saber qué es un certificado SSL. Solo que lo tengas — y lo vas a tener.

Cómo evitar el retraso típico

El patrón se repite en todos los proyectos que se atrasan:

  1. Se acuerda el proyecto y se paga el anticipo.
  2. El diseño avanza con textos de ejemplo.
  3. Llega el momento de reemplazarlos y el contenido no está.
  4. El proyecto se detiene semanas esperando fotos y textos.

Por eso mis plazos —3 días una landing, 10 un sitio corporativo, 30 una tienda— se cuentan desde que entregas el material, no desde que pagas. No es una cláusula para protegerme: es para que el plazo signifique algo.

Reúne la lista antes de contratar a nadie. Vale para mí y vale para cualquier otro diseñador que elijas.

En resumen

Antes de empezar, ten listo:

  1. Dominio a tu nombre.
  2. Hosting con los accesos en tu poder.
  3. Logo en calidad original.
  4. Textos de cada sección — que existan y sean verdad.
  5. Fotos propias, aunque sean del celular.
  6. Una acción principal clara.

Si tienes dudas con alguno de los seis, escríbeme y lo resolvemos antes de que sea un retraso.

Escríbeme, contesto yo